LEYENDO

Cómo sobrevivir a un viaje en metro en hora pico

Cómo sobrevivir a un viaje en metro en hora pico

Sobrevivir a un viaje en hora pico en el Metro de Medellín. Una novela gráfica ilustrada con algunas de las situaciones que se experimentan allí.

Son las 5:00 de la tarde, estoy en el Sur de Medellín y mi lugar de encuentro con un amigo es en el Norte. Necesito llegar a tiempo. Reviso Waze para tomar un taxi y me dice que me demoro unos 50 minutos, todas las líneas están en rojo; pienso en coger un bus, pero no, se me ocurre una mejor idea: el metro, sin paradas cada 10 segundos y con un único trayecto… definitivamente ese es el elegido.

Apuro mi paso y me voy para la estación más cercana. Llego y me encuentro con una fila, ¡qué fila! Con un poco de pena pregunto ¿para qué es esta fila? “La fila para todo”, me contesta un personaje con cara de qué pregunta tan boba me acaban de hacer. Avanzo un poco y vuelvo a preguntar ¿esta es la fila para…? “Para entrar, para pagar, para todo”, me responde un joven de 20 años entre risas. Y lo entendí, hay que hacer fila para lo que sea.

Como si estuviera en un parque de diversión empiezo a calcular los tiempos de la fila, me lleno de paciencia y me dejo llevar por la dinámica de la fila: muy re juntaditos todos, pendientes de que nadie se vaya a colar y con la esperanza de llegar pronto a la plataforma.

Por fin llego, compro mi tiquete y otra vez a hacer fila. Ahora es para pasar el torniquete, es más corta y ágil, doy tres pasos, encuentro las escalas y de nuevo, otra fila y logro entender la cara del personaje que obvió mi pregunta: él lo tenía claro, en hora pico la fila es para todo.

Ya en la plataforma de espera veo la llegada del metro y cómo la gente, al abrirse sus puertas, se tira como un pequeño impulso. Miro para todos lados para ver si alguien, como yo, estaba tan asombrado, pero no, en el rostro de los otros veo sonrisas al montarse. Pensé, lo siento, pero en este vagón no me monto, espero que llegue el otro y de nuevo, la misma situación. Entonces, lo entendí: o me tiro y entro como pueda como los otros, o me quedo aquí parada hasta que termine la hora pico. ¡Dios! Acomodo mis gafas, me aferro a lo que tengo en mis manos y me voy hacia dentro, en ese instante siento como si un botón nos impulsara y nos empacaran al vacío. Una vez ahí me encuentro con un montón de personas, sonidos, voces, colores y olores.

Ugggg entré, me empino un poquito, cojo aire de arriba y calculo mentalmente cuántas estaciones me faltan, bueno, también calculo dónde me voy a meter en caso de que entren más seres humanos… No es tan grave, aquí vamos pegaditos y pasando cada una de las estaciones.

¡Oh nooo! Sí, sí pasa algo, algo que me va a matar: frente a mí hay un hombre, más grande y gordo que yo, que comienza a masticar chicle como si fuera una goma imposible de comer con la boca cerrada. Los chasquidos entran a mis oídos y retumban como si fuera la venganza del cuadro donde el sujeto no tiene salvación por ningún camino. Cierro los ojos, respiro, miro a los lados y la gente está como él, con audífonos, pienso ¿cómo no se me ocurrióoo? Audífonos, música para hacer el viaje más rápido. Ahora qué, me corro un poco para el lado del punkero que tengo a mi izquierda y adivinen qué, su olor a macho me va a matar, a macho y a no baño de unos cuantos días. No hay opción: estoy en medio de un olor y de un sonido de los que no puedo huir. ¿Qué deseo? Tener un casco de astronauta y aislarme, aislarme y llegar a mi destino.

Y lo logro, llego a mi destino con éxito, sana y salva y con la experiencia de un miércoles en hora pico en el Metro de Medellín.

Verónica Escobar

Desde principios de 2017 se ha dedicado a la ilustración, no como profesional. Está en proceso de buscar algo que la identifique y cree que va por buen camino, cada día aprende y agiliza más en la técnica. Le encanta hacer ilustraciones en lápiz, sin embargo, ha encontrado en la acuarela algo mágico que no puede dejar escapar.


Letras, un café caliente, abrazos peludos, música a todo volumen, arena en los pies, son algunas de las cosas que me podrían definir.

ARTÍCULOS RELACIONADOS