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Crecí y aún tengo mis miedos infantiles

Crecí y aún tengo mis miedos infantiles

Todavía tengo mis miedos infantiles y aunque no se sienten tan peligrosos como antes, tengo costumbres por culpa de ellos.

“Cuando crezcas verás como es de tranquila la oscuridad…”, me decía mi papá cuando estaba pequeña. Para ser sincera, aun en la adolescencia me lo decía, pero mi miedo no era a la oscuridad como tal, sino a ese algo que sentía detrás de mí y que me iba a atrapar o a aparecer de la nada y al verlo no sabría qué hacer.

Crecí y disfruto de la oscuridad, me calma y me tranquiliza, pero aun así no puedo darle la espalda a la cocina de noche o dormir con la espalda descubierta y sin que ella mire a la pared.

Aún guardo mis miedos infantiles y aunque ya no se sienten tan peligrosos como antes, tengo mis costumbres por culpa de ellos. Por ejemplo, tengo mi cama pegada a la pared para poder dormir con la espalda mirando hacia ella o en caso de dormir del otro lado tener una cobija que me cubra.

Siempre que iba por agua a la cocina de noche, me regresaba a mi cuarto de espalda para estar de frente y no dejarle tocar mi espalda…

Cuando me cansaba de dormir del mismo lado, ponía la cobija en mi espalda y así me sentía mas segura porque no podía tocarme…

Pensé que era la oscuridad, pero en realidad era sentir que algo me atrapaba. Disfruto estar en el mar, pero hago todo lo posible para no tocar el suelo porque no veo mis pies…

Cuéntanos tus miedos y cómo los enfrentas.


Diseñadora gráfica. El universo me fue encaminando al mundo digital, me gusta hacer manualidades, patinar y escuchar música. Tengo muchos apodos, cada quien elige el que más le gusta, pero el que más uso es simaduse.