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Los Z: la última generación del abecedario

Los Z: la última generación del abecedario

Los valoran y los critican por igual. Para algunos son los nativos digitales que cambiaran el mundo y para otros unos narcisistas con pocos mecanismos para superar las dificultades.

Son los hijos de las generaciones X y Y, apenas eran unos niños cuando finalizó la burbuja económica y crecieron con internet a un clic de distancia. Son autodidactas, creativos, están sobreexpuestos a la información y al 2025 serán el 25,9% de la población mundial, según Deloitte.

El descontrolado editor conversó con Iñaki Ortega, director de Deusto Business School y autor del informe Generación Z: el último salto generacional, para saber quiénes son los Z y qué se puede esperar de ellos.

¿Quiénes son los de la generación Z?

Reúne a los nacidos entre 1994 y 2009, lo que significa que es la primera que ha incorporado internet en las fases más tempranas de su aprendizaje y socialización, y también aquella a la que la crisis –económica y política– ha marcado más directamente su personalidad colectiva.

¿Cuáles son sus características?

Entre las más destacables se encuentra el omnipresente uso de las herramientas digitales en toda relación social, laboral o cultural; su creatividad y adaptabilidad a los entornos laborales emergentes; la desconfianza hacia el sistema educativo tradicional, que da paso a nuevos modos de aprendizaje más centrados en lo vocacional y en las experiencias y el respeto hacia otras opiniones y estilos de vida. Son autodidactas, creativos y tienen una gran capacidad para trabajar en red con culturas diferentes.

¿Qué retos representan para la sociedad?

La entrada de los miembros de la generación Z en el mercado de trabajo acelerará el esfuerzo de las empresas para involucrarse en la cultura digital. Para atraer a los mejores, las organizaciones tendrán que preocuparse no solo por las condiciones que ofrezcan a los trabajadores, sino también por su reputación corporativa.

Por ello, en lugar de escandalizarnos por su forma diferente de comportarse, hemos de hacer todo lo posible para que este relevo generacional sea una oportunidad para toda la sociedad. Algo que solamente se alcanzará si trasformamos el entorno educativo, social y cultural de modo que les facilite la puesta en práctica de sus extraordinarias capacidades, para que lideren el siglo XXI y, con el desarrollo tecnológico, reinventen la economía.

Por paradójico que parezca, para muchas grandes organizaciones la única forma de sobrevivir será que sus propios empleados más jóvenes (Z o millennials) les hackeen, porque el principal objetivo de los trabajadores de una gran corporación debería ser retarla, probarla, que no es más que la aplicación del método científico en el que se formula una hipótesis, se ejecuta un test y se valida o invalida el mismo. Ese es el nuevo perfil de trabajador que les salvará: sagaz, atrevido, que observa y analiza la vulnerabilidad de su propio entorno, de su organización y utiliza las estrategias legales para ser capaz de crear un valor que hará crecer rápido a las empresas.

¿Cómo están preparados para afrontar los desafíos que plantea el futuro?

Ellos están más preparados que sus predecesores para desenvolverse con esas reglas del juego. Su formación teórica puede que no sea mejor, pero están mejor dotados para trabajar en equipo, adaptarse a entornos diversos, cuestionar lo que no funciona y asumir riesgos. Son tolerantes, más éticos y generosos por naturaleza, más abiertos a compartir el conocimiento y defensores del acceso generalizado a la información. Son conscientes de que deberán estar aprendiendo toda su vida, y de que es posible aprender de todo y de todos.

¿Cómo relacionarnos con la generación Z?

Crecieron entreteniéndose con los móviles de sus padres y para ellos las tabletas y las consolas no tienen secretos. Lo que para nosotros es una experiencia innovadora, como ojear un periódico digital, leer un libro en un Kindle o escuchar música en Spotify, para ellos es el soporte natural de esos contenidos. Esta asimilación de la cultura digital les ha llevado a dotarse de códigos paralelos y distintivos para relacionarse, adquirir y compartir información. Están acostumbrados a que la comunicación deseada se rija por la inmediatez, el desenfado, la naturaleza multimedia, la bidireccionalidad y la personalización.

La generación Z es la última del abecedario. ¿Qué generación se prevé les sucederá?

Nosotros nos hemos referido a la generación Z como la definitiva, es decir, la del último salto generacional. Pensamos que los rasgos que han marcado la diferencia de estos jóvenes con los que les han precedido –familiaridad temprana con las nuevas tecnologías, incorporación de Internet en el aprendizaje, relevancia de lo digital en el proceso de socialización– se reproducirán en las generaciones posteriores, tal y como ocurrió con la escolarización universal en los baby boomers, el consumo televisivo en la generación X o las videoconsolas en los millennials.


Disfruta tanto de la crónica y de la entrevista, como del cine, la literatura y la música. Apenas era un adolescente cuando conoció Quac y desde entonces lo atrapó el periodismo, oficio que ha desempeñado por una década y del que aprende todo el tiempo, desde la definición de su propia generación, multipantalla, según dicen, hasta el futuro posible que se imaginó Ridley Scott en Blade Runner. La última autora que lo asombró fue Lucia Berlin.