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Nostalgia de la Navidad en el barrio

Nostalgia de la Navidad en el barrio

Juaco siempre arma el pesebre, lo arma para todos. Le toma como dos semanas porque el agua del río corre desde una llave que queda en el patio de su casa, y debe limpiar los personajes que pasan guardados el resto del año.

Chila también lo hacía. Ella era fiel hincha del verde durante todo el año, pero en diciembre se vestía de rojo, rojo de compartir, rojo de regalar, rojo de cantar.

Así ha sido siempre. Corremos de una novena a la otra para no perdernos nada, porque diciembre en los barrios es para estar en familia, pero no solo en la de uno, sino en la casa de los amigos y vecinos.

Para los niños la Navidad significa muchas cosas: vacaciones, villancicos, regalos y amigos. Hay muchas razones para estar feliz que, aunque en un momento de la vida dejan de tener tanta importancia, con el tiempo recobran el valor que entonces les dábamos.

Yo era uno de esos niños que, junto a sus hermanos, esperaba ansioso que llegara el momento de destapar las cajas en la madrugada del 25 de diciembre, mientras nuestros papás bailaban y gozaban al ritmo de cualquiera de esas canciones que marcaron a todas las generaciones: El Apachurrao, Caimán y Gallinazo o Cariñito.

Ese día después de las 12 p. m. todos salíamos a jugar a la calle. La hora de las risas infantiles y los asados en las aceras de las casas. Uno donde Diego, otro donde Chila y otro donde doña Ana, mi abuela. ¿Chicharrón, carne, arepita, patacón, una cerveza? palabras que se pueden oler y a veces saborear.

Mis papás se esforzaron tanto por darnos regalos, hacernos felices y mantener las creencias, que hoy poder darles algo me llena de una sensación que no consigo explicar mientras escribo. Eran ellos, siempre fueron ellos, aunque intentaran hacernos creer que era el Niño Jesús el que venía a llenarnos de regalos.

Es diciembre otra vez, pero hay cosas que ya no pasarán. Ya no correremos hasta donde Chilita para llegar en punto a la novena porque ella ya no está y los afanes ahora son distintos. Hay que preparar la Navidad como adulto y tener propósitos para el próximo año. Además, porque el niño Jesús sigue naciendo en mi casa, pero yo ya no soy el que lo espera.


Productor de multimedia. La vida me ha puesto en diferentes escenarios y he aprendido que podemos ser muchas cosas. Me encanta aprender idiomas y cantar.

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