Soy Uber, el gringuito indocumentado

Mientras que mi Presidente levanta muros para contener a los inmigrantes ilegales, yo voy por el mundo como cualquier “mojado” buscando la Green card parisina, colombiana, holandesa y española, por mencionar algunos de los 59 países y 334 urbes a donde he llegado en búsqueda de capital y futuro.

¡Qué ironía! México fue uno de los primeros que me dio la ciudadanía. Calcuta en India, Toronto, Londres y Singapur también me hicieron legal, al igual que otras ciudades de mi país como Nevada, Nueva York, Chicago, Portland, California, Seattle, Boston y Washington D. C.

¿Por qué no me acogen? A mi parecer, no me conocen. Me ubican en el gremio del transporte, pero soy de la familia de los servicios y nací en la cuna de la tecnología, en Silicon Valley, California, donde viven Apple, eBay, Google y otros famosos del nuevo mundo.

Soy un pequeño sanfranciscano de ocho años, tengo nueve hijos, una fortuna valorada en USD60.000 millones y casi cien carros que no necesitan conductor, funcionan con cámaras en el techo y pantallas de operación remota, los fabricó Volvo y los estoy probando en Los Ángeles.

Soy un pequeño sanfranciscano de ocho años, tengo nueve hijos, una fortuna valorada en USD60.000 millones y casi cien carros que no necesitan conductor, funcionan con cámaras en el techo y pantallas de operación remota, los fabricó Volvo y los estoy probando en Los Ángeles.

En muchos lugares me dicen igual que dijo mi Presidente:
–¿Por qué viene aquí a arrebatarnos lo nuestro?
–Sencillo, –respondo yo. Voy por un mercado que mueve USD6 trillones en el mundo y apenas vendí USD5.000 mil millones en 2016. “Yo no creo en los muros”, como dicen los mexicanos, y menos en los comerciales.

Mi nombre hace alusión a mi fórmula de éxito. Uber es una palabra inglesa que significa “lo mejor”, lo último. Mi modelo replica lo que hacemos todo el día en internet “dame lo que quiero, dámelo ya”, y yo respondo “haz clic y lo tendrás”, una réplica que permiten la logística y la tecnología.

Mi oferta de valor es tiempo de respuesta reducido, tarifa por kilómetros recorridos, información del conductor y visibilidad de la ruta en tiempo real. Mis aliados son dueños de automóviles que buscan una fuente de ingresos extra, a ellos les ofrezco acceso a un cliente, flexibilidad laboral y facilidades para recibir sus ingresos.

Mi esquema de negocio consiste en compartir la información y los ingresos, 80% son para el conductor y 20% para mí. Lo ideó mi padre, Travis Kalanick, un joven de 40 años, el número 64 en la lista de las personas más poderosas del mundo, según Forbes. Él es hiperactivo y se llama a sí mismo “solucionador de problemas”, estudió Ciencias de la computación, pero jamás se graduó. De adolescente pasaba muchas horas de su vida analizando el tráfico en las autopistas hasta que ideó un negocio para el que movilizó USD16.000 millones de inversionistas y deuda que ha usado para el crecimiento de la empresa.

En mi contra han estado los sindicatos y asociaciones de taxis que me acusan de competencia desleal porque no pago impuestos de rodamiento, pues no soy una empresa de transporte, insisto, soy una aplicación móvil que une conductores y pasajeros.

Sin embargo, así como pasa en mi país, mientras los gringos aprendemos a hacer el trabajo pesado de los indocumentados y los taxistas a atender a los usuarios con seguridad y eficacia, que se levanten los muros que se crean necesarios que el consumidor reclamará derribarlos.

¡Ah!, se me olvidaba. Mis hijos son UberXL, camionetas para más de seis pasajeros; UberBLACK, autos de vidrios polarizados; UberSUV, camionetas último modelo; UberPOOL, para compartir entre varios usuarios para mayor economía; UverSELECT, también de gama alta; UberVIP, los conductores más valorados y para usuarios que cumpla 100 viajes; UberANGEL, un conductor elegido que opera solo en Colombia; UberBICI, vehículos equipados.


Es comunicadora social periodista de la UPB. Ha trabajado en radio, televisión y medios escritos, sobre todo, en el área económica. Le encantan los temas empresariales, hacer informes de gestión y libros. En los tiempos libres, cocina, imita recetas que prueba en restaurantes, viaja y hace tertulias mundanas con sus amigos.

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