De parche en el Centro

Al centro vamos a hacer una vuelta, a comprar cositas al Hueco o a montar en el tranvía, pero este sector es mucho más que eso. Vamos de vueltón por el trocen.

“Tengo que bajar al Centro”, una frase que en los años de crecimiento de Medellín se hizo común para referirse a la necesidad de ir a este sector de la ciudad. Otrora, la gente bajaba al Centro a pagar el club en almacenes multimarcas, a comprar el estrén del 24, a tomarse unos guaros en el Bar Ganadero o, los más veteranos, a mercar en El Pedrero o a gozarla en los bares de Guayaquil. “Nos encontramos en el Centro” es un acuerdo que involucra tanto a parejas de enamorados como a grupos de amigos que se van a tomar unas cervezas y a comer empanadas.

Para algunos es un sitio caótico, lleno de gente que va de un lado para otro, congestión de carros, contaminación visual y auditiva, y, para los más paranoicos, escenario de delitos en cada esquina, donde hay que agarrar el bolso con fuerza y no chatear con el celular. Sin embargo, todo centro tiene su encanto, y el de Medellín guarda rincones donde se pasa delicioso.

Me encargaron un artículo del Centro, un reto entretenido de abordar. Además de animarme a salir de caminada desprevenida por ahí, también me motivó a preguntarles a varios amigos que se conocen la movida “centruda” de arriba a abajo de buena parte de las 500 cuadras que tiene esta zona, donde transitan cerca de un millón y medio de personas cada día, según el estudio Medellín, cómo vamos.

De turismo

#Conojosdeturista nos dispusimos a recorrer, visitar, preguntar y averiguar por esos lugares imperdibles para un visitante que quiera entretenerse, gozándose lo que nuestro Centro tiene para ofrecer.

  1. De comida Palazzeto D’Italia, las pastas más deliciosas que se puedan imaginar. http://www.elpalazzetto.com/
    La Pizzería, “una casona tranquila con pizzas horneadas al carbón”, me dijo mi amigo Aldemar Echavarría. En Facebook: Pizzeria Centro
  2. De rumba La Pascasia, con salsa, timba, jazz, vallenatos, “mezcla de arte y fiesta”, como dice María Fernanda Montoya, rumbera frecuente. Bandas en vivo, librería y restaurante. De todo y para todos los gustos. En Twitter @la_pascasia
  3. De tragos Medellín es… tantos ritmos, pero ninguno está tan pegado a la piel de la ciudad como el tango. Aquí se escucharían los tangos así no hubiera muerto Gardel entre nosotros. Es más, “Gardel venía a Medellín porque en Medellín gustaba el tango”, dijo Jhonny Blandón, director de la Academia El Candombe, en una entrevista de prensa.
    En la Casa Cultural Homero Manzi se respira la cultura tanguera y se toma guaro con variedad de pasantes. En Facebook: Homero Manzi
  4. De recorrido Si el Metro es un orgullo para los antioqueños, el tranvía y los cables aéreos que se conectan con él descubren un sector de la ciudad olvidado y acercan a sus habitantes a la zona urbana, con seguridad, rapidez y economía.
    Partiendo de la calle Bolívar en dirección occidente a oriente, subiendo por Ayacucho, este medio de transporte recorre 4.3 kilómetros hasta el barrio Alejandro Echavarría. En su recorrido se pasa por nueve estaciones y descubre grandes paredones intervenidos por artistas y grafiteros, con ilustraciones gigantes. Hacer el recorrido completo y mecatear en Mercado del Tranvía, una propuesta gastronómica con 21 restaurantes, es un buen cierre para el paseo. http://www.mercadodeltranvia.com/

Cuéntanos, ¿a qué lugar del Centro te gusta ir?


Descubrió que el lenguaje era lo suyo en un concurso de sinónimos en cuarto de primaria, en el que quedó segundo, y en las calificaciones de Español de toda la secundaria. Un paso de cinco años por el periódico El Mundo de Medellín incubó en él la pasión periodística y Taller de Edición lo enamoró del diseño y la edición. El deporte ha sido su compañero de vida. Primero fue el fútbol, y ahora es un entusiasta ciclista tardío al que no le puede faltar salir a la ruta los fines de semana.

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