Navidad en el mundo

Cuando viví en Australia, tuve la oportunidad de conocer gente de muchos países y lo que más disfrutaba era aprender un poco de su cultura, cómo celebran sus fiestas, sus creencias, lo que comen y los rituales que tienen.

Alguna vez en una de esas conversaciones en las que todos contábamos un poco de cada país, Zakae, un japonés, compartió con nosotros que la Navidad la celebraban comiendo KFC (Kentucky Fried Chicken), tradición que viene desde los años 70. Este es el resultado del éxito de una campaña de mercadeo de esta cadena de restaurantes de pollo frito, que usó como slogan “Kentucky por Navidad”, logrando que, desde octubre, las familias empiecen a hacer sus reservaciones y pedidos para el 23 de diciembre.

Cada país tiene rituales, personajes, símbolos y comidas que los caracterizan. Por ejemplo en Suecia, es la cabra Gävle. Cada año arman una cabra de 13 metros de alto en la plaza del castillo de Gävle, tradición que viene desde 1966.

Krampus, en Austria, es un demonio que dicen que en la noche del 5 de diciembre captura a los niños que se portaron mal y se los lleva en un saco para devorarlos; los jóvenes y adultos salen a las calles disfrazados de Krampus haciendo sonar campanas y cadenas para asustar a los niños.

En Noruega esconden todas las escobas en nochebuena, para evitar que las brujas encuentren un vehículo, pues dicen que este día las brujas sobrevuelan las casas. Además están los Nissers, que son gnomos que cuidan el hogar durante la Navidad. Ese día los niños llevan leche y avena al establo para ellos.

Los daneses, luego de la cena de año nuevo, rompen los platos contra las puertas de sus familias o amigos como señal de cariño y deseos de un próspero año nuevo.

Todas estas tradiciones, que son tan extrañas para nosotros, son normales como el buñuelo y la natilla para nosotros.

Una última curiosidad. Las velitas, que entre nosotros es una costumbre tan natural, para los pobladores de Bali es una práctica extraña y misteriosa. De eso me di cuenta estando un 8 de diciembre allí. Aún así, confieso que prender velas en otro lugar del mundo me hizo sentir un poco en casa.


Diseñadora gráfica.

ARTÍCULOS RELACIONADOS