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Una francesa en Medellín

Una francesa en Medellín

Después de solo unas semanas de estadía en Colombia, ya empiezo a sentir una sensación confusa entre encanto e incomodidad. Si el ajiaco y las empanadas se volvieron rápidamente una segunda piel, todavía me falta aprender algunas costumbres.

¿La primera? Cómo responder a la famosa pregunta 3 en 1: “¿Qué tal, cómo estás, cómo vas?”. Más que una simple pregunta, la cuestión se ha vuelto un verdadero desafío contra el que lucho cada día para responder algo diferente a un simple “bien y ¿tú?”. La amabilidad extrema de los colombianos puede dejar sin palabras a quien no está acostumbrado a tanta cortesía.

¿Otra curiosidad? El clima apocalíptico que provocan los partidos de fútbol, dejando las calles desiertas y los transeúntes solitarios dispuestos a oír gritos inquietantes surgir por todos lados. Cuando veas a lo lejos las camisetas amarillas brillar sobre la ciudad, que no se te olvide evaluar el ruido que emerge de la muchedumbre. De esta manera podrás predecir, sin duda alguna, el resultado del partido y escapar a las burlas de los amantes del fútbol.

Pero lo que me parece hoy una curiosidad, mañana seguramente será parte de mi vida cotidiana y no dudo que pronto, mi grito también hará temer a los extranjeros recién llegados. Mientras tanto, mi encanto por la ciudad no deja de crecer y me hace ver el cielo cada vez más azul, pero en Medellín la lluvia puede llegar sin avisar y rápidamente oscurecer el paisaje.

A estas nubes negras se me han parecido las largas jornadas de trabajo que también pueden ser un motivo de choque cultural. Invito a cualquier francés que se queje de las 35 horas de trabajo semanales a reconsiderar su argumento o a prepararse a vivir un reto de esta desafiante cultura. Distinto al modelo europeo, el sistema laboral colombiano no deja mucho tiempo libre, aun así, no impide a sus habitantes irse de rumba con los amigos.

La integración es trabajo de cada día y estas últimas semanas me han parecido meses. Pero esta maravillosa ciudad seguro tiene muchas más sorpresas para mí y estoy preparada para lo que venga. Todo está aún por empezar.


Abraza cada paso con intensidad y baila con tus emociones.

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